Vaya por delante que estoy totalmente en contra de que los clubes de fútbol se salten a la torera las reglas y tengan libertad para endeudarse dejando así colgados a jugadores, trabajadores o proveedores cuya buena fe y contratos firmados en multitud de ocasiones no les sirven para cobrar lo firmado. Vaya por delante que rechazo la forma en que se gestiona este deporte, sobre todo en España, y la connivencia de algunos estamentos que prefieren hacer la vista gorda en vez de cortar de raíz estas prácticas ilegitimas. También creo que en el Málaga no se han hecho algunas cosas bien, que el jeque no ha estado a la altura en más de uno y dos momentos y los dirigentes tardaron en avistar y prevenir el terremoto que sacudió en verano a la entidad.
Hasta aquí imagino que queda clara mi postura. Ahora bien, en este contexto de morosidad galopante y barra libre económica que nunca debió autorizarse caben los matices. Y es que resulta chocante la facilidad con la que algunas instituciones meten mano al Málaga mientras obvian las aberraciones financieras que firman otros o, si me apuran, la mayoría de clubes. Los privilegios de los que gozan para seguir como si nada no los disfruta un Málaga bajo sospecha desde el minuto uno en que Al-Thani pisó Martiricos y que fue intervenido con una rapidez pasmosa. Pese a los errores, muchos de ellos reconocidos, desde los despachos de La Rosaleda hace meses que se trabaja para ponerse al día y el equipo que con maestría dirige Pellegrini cumple con creces brillando tanto en Liga como en Champions. Pero eso no vale para la UEFA, que llega y le da una patada en el culo al malaguismo. Lo que no se atreve a hacer con los grandes. Una UEFA, que, además, no tiene argumentos morales para hacerle eso a la entidad. Al menos, Michel Platini no los tiene. No los tiene porque no juega limpio con su 'Fair Play' financiero.
Platini y su doble vara de medir. El ex futbolista y máxima autoridad del fútbol europeo castiga sin piedad al Málaga cuyas deudas son exiguas en comparación a la media española al tiempo que hace mutis con el opulento Manchester City que recientemente reconoció pérdidas que superan los 150 millones de euros. Mientras veta al Málaga y priva a una afición modélica de soñar, el Atlético de Madrid, el de los 170 millones pendientes a Hacienda, gana finales de Europa League con total impunidad. Por malpensar del todo, uno de los responsables del comité encargado de velar por las buenas prácticas económicas que ha impuesto la sanción, el diputado popular Jacobo Beltrán, es un asiduo a los palcos del estadio colchonero. Como poco es para cuestionarse los motivos de tanta severidad con uno y flexibilidad con otros. Desde luego, no se aprecia la neutralidad requerida. Y estos casos no son los únicos.
El clímax del asunto es cuando llega el diario alemán Bild, uno de los más leídos de Alemania, y destapa que el hijo del presidente del organismo europeo, Laurent Platini, es el director en Europa de Qatar Sports Investiment, el fondo inversor que recientemente ha llegado a un acuerdo de patrocinio con el Paris Saint-Germain para desembolsar 200 millones de euros por temporada durante los próximos tres años. Un negocio que se pasa por el forro cualquier tipo de norma del tan cacareado 'Fair Play' financiero y en el que, según esta publicación, encima participan familiares de su mayor defensor. Todo esto salta días después de anunciar que el Málaga, salvo fallo favorable del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), se queda sin competir en competiciones continentales. Como si lo hicieran adrede para reírse de los equipos sancionados. Vaya gracia, oiga.
Insisto en que no estoy de acuerdo en que el Málaga incumpla sus compromisos. Es más: si esto ocurre, es porque jeque y dirigentes así han dado pie a ello. Pero clama al cielo tanta persecución. Que la UEFA haga limpieza primero donde se acumula más basura antes de tomarla con el Málaga, un conejillo de indias para advertir que, eh, en Europa o cumples o no juegas. El mensaje se viene abajo y pierde cualquier validez cuando el PSG pisotea la broma del 'Fair Play' con el consentimiento de la propia familia Platini. Málaga merece respeto y de momento no la ve por ningún lado. Queda la bala del TAS y se ha confiado en uno de los mayores expertos en materia jurídica deportiva, Juan de Dios Crespo, para aprovecharla bien. Porque el Málaga, sus jugadores, Pellegrini, han hecho méritos más que sobrados para estar donde están y pelear por lo que pelean. Porque Europa sí merece el fútbol que practican y ellos son los primeros garantes de que las cosas empiezan a funcionar en la entidad. Porque el club ha demostrado que ya está poniendo las bases para adaptarse a una realidad más austera, alejada de la ostentación de los inicios del proyecto. El golpe de la UEFA es tan injusto como doloroso y aún produce más pavor cuando el resto disfrutan de tantas prebendas. El respeto, palabra que tanto gusta a la UEFA, no se estila con el Málaga. Qué cosas, oye.

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